Hablar de la muerte, no es fácil… hoy lo hago, porque ayer me enteré de la muerte de un hombre que no conocí personalmente, pero sí a través de mi amiga; era su esposo, su compañero de vida… ¡puff! ¡Qué decir! ¡No hay palabras!  Nada que consuele cuando alguien muere. Recordarán que hace unos meses, —el 9 de diciembre serán ya siete meses—, yo perdí a mi linda mariposa plateada, ella era mi hija, mi amiga y mi compañera de vida, y como he dicho, una muerte siempre duele, más cuando el apego es grande, como en el caso natural, de UN COMPAÑERO DE VIDA… COMO LO FUERON ELLOS.

Hasta que nos volvamos a ver

Pero hay también otras pérdidas que duelen en el alma, en el corazón, pareciera una tontería decir que el hecho,  tan sólo de mudarse de casa, fuera una pérdida, ¡pero la es!

Perder amigos, por enojos y malos entendidos, que nunca se arreglan por circuntancias de la vida…, perder un regalo de alguien a quien amabas, perder la oportunidad de compartir cuando todavía se puede dar un beso, decir un te quiero esposo, te quiero amiga, te quiero hijo, hermana…—lo que sea— perder un trabajo o la oportunidad de tenerlo por las circuntacias actuales, perder la tranquilidad de salir a la calle, por lo que todos ya conocemos tan bien, vivir un divorcio, una ruptura… en fin, todas éstas son pérdidas, muertes terribles para quien las vive…  discúlpenme amigos que hoy hable de ésto, pero pensando en mi amiga y compañera, me pongo en su lugar y aunque no conocí a su esposo en persona, —ella lo llamaba “Flaco”— y ella, me platicaba de él, un día hasta me señaló el parecido del  “Flaco” con un personaje, de los cuadros de uno de los hermanos Coronel, hace un par de semanas, cuando fuimos a Bellas Artes a ver la obra… entonces, podría decirse que de alguna manera, conocí al “Flaco”… a veces, hasta podía imaginarlos juntos, platicando de los hijos, de su último viaje a Egipto, —del cual mi amiga me trajo un separador de lectura, que utilizo con mucho cariño en mis libros favoritos—  bueno, que más, hoy me nació este pensamiento, hoy siento su pérdida y siento las mías, y las de otros…, —me viene por desdicha o por fortuna—a la memoria, la muerte de un joven alumno mío; se llamó Carlos y murió de leucemia, tenía escasos 18 años.  Ayer mismo, cuando viajaba en metro, para ir a mis clases, una muchacha de treinta y tantos años, más o menos, estaba recostada en el anden, sobre una mochila estaba su cabeza; la gente ya la auxiliaba, sin embargo, el color de su piel, ya era verde azuloso… me pregunto, ¿Qué fue de ella, estará bien?

Ha sido un año de pérdidas… dos amigas queridas, también perdieron a su padre cada cual. Otra a su amiga de siempre…

Para la muerte no hay edad, no hay hora, no hay mejor momento… y recuerdo un pensamiento japonés, del que por desgracia, no encuentro el nombre del autor, pero si alguien lo sabe por favor ayúdeme para darle crédito a sus sabias, bellas y dolorosas palabras que dicen algo así:

— …No pensé que hoy sería el día de partir, pero lo fue…

En fin, la vida es así y no se puede evitar el momento de partir.

Con amor a todos los que se fueron, a los que hoy se van y a los que se irán en un futuro cercano o lejano… y con amor, hoy yo trataré de aceptar lo antes posible mis propias pérdidas… y de aplicar un te quiero, un beso, una caricia, una sonrisa, un abrazo… a todos los que me rodean y ¡me lo permitan por supuesto! y  en especial a ustedes Señoras amigas mías, por sus muy recientes pérdidas.

http://youtu.be/FbjVqjtzGkU

Este video de Scorpions: Eye to  eye,  narra muy bien mi sentir… te amo mariposa plateada, ahí saludas al “Flaco”,  a Rufis y al perrrito negro, tú ya sabes a cuál… en fin. ¡Hasta la vista!

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2 comentarios en “La Muerte del hombre que no conocí…

  1. Cuando perdemos a alguien porque murió es muy triste pero más aún cuando lo perdemos por enojos, por peleas, por soberbia o caprichos, creo que dentro del aceptar nuestras pérdidas está también el aceptar nuestra participación en ellas, qué hicimos para sentirnos tan mal cuando alguien se va o qué no hicimos o dijimos. El estar en paz con los otros y demostrarles nuestro amor a pesar de los conflictos nos dará la tranquilidad, cuando se vayan, de saber que dimos lo mejor de nuestros corazones y aprovechamos cada minuto junto a ellos. 🙂

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