Además de las palabras, las ideas, las historias, los pensamientos, los conceptos, las teorías, investigaciones, etcétera; las ediciones de los libros pueden llegar a ser deslumbrantes y maravillosas, ¿quién no ha regresado a la niñez al entrar a la parte infantil de cualquier librería?, ver los colores, los dibujos y las ilustraciones de las tramas y de las portadas, la encuadernación de muchos de ellos; las pastas duras llenas de imaginación y de títulos tiernos y dulces sobre animalitos y bosques encantados; saber por los dibujos, que los libros nos cuentan cosas de hadas, brujas, vampiros y seres fantásticos. El mismo Max Ernst y Sheridan Le Fanu, entre otras nuevas propuestas, han sido ilustrados en algunas de estas publicaciones infantiles.

También encontramos libros para los chiquitines, ilustrados con gran destreza, respecto a las cosas, problemas y alegrías de su vida cotidiana.

Los libros para adultos también tienen ediciones a veces un poco fuera de lo común, lo que las hace más interesantes, pienso yo. A mí en lo particular me gustan las ediciones literarias que cuentan con alguna lámina, un grabado, un dibujo; con guardas de colores. Me gustan las pastas duras; me gustan los libros cuyos autores mismos las ilustran tal y como hacía Leonora Carrington o Max Ernst en varios de sus textos surrealistas y, o, en algunos literarios.

Uno de los libros que me ha gustado es el del Nobel Jean Marie Gustave Le Clézio; “El día que Beaumont conoció a su dolor”, Un texto corto con ilustraciones de Alejandro Magallanes; otro que me gusta es una nueva edición que reúne fragmentos póstumos y dibujos del propio Charles Baudelaire.

Los libros de Arte y Fotografía, en cualquiera de sus ramificaciones, también son preciosos, muchos de ellos; aunque, por obvias razones ya tienen todas esas características estéticas que señalo y muchas más, que los hacen lo que son.

Las ediciones antiguas religiosas que fueron decoradas en acuarela sobre pergamino, me recuerdan que ahora, se hacen libros al estilo de los de oración de hace cien años; hasta con los filos dorados; pero son de Literatura Clásica. Bellas publicaciones que vale la pena conocer.

Por lo que veo la nueva era de la edición, va haciéndose más atractiva para los lectores. Lo que me hace pensar que un viaje por las tiendas de libros, es un tiempo bien invertido; es como el viaje a un museo; por la estética nueva que muchas de las ediciones presentan y claro está, por el contenido mismo de la obra; y me hace feliz saber que, la entrada a las librerías, a las bibliotecas e ir a echarle una mirada a los libros, es ¡GRATIS!.

Para mí, a veces, cuando una obra literaria por su edición y argumento, trama, texto, bla, bla, bla; me pide a gritos pertenecer a mi colección, hago un esfuerzo, junto el dinero y me premio con ese objeto tan preciado llamado Libro.

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