Hola mis queri@s tod@s

Hoy les quiero palticar sobre una experiencia personal, que tal vez algun@s de ustedes hayan vivido. ¿Qué sucede cuando las amistades terminan? ¿Cuando lees otra vez las cartas de aquella persona que tanto te quería y tú a ella?

Aceptar las pérdidas, es parte de la vida.

Resulta que desempacando, me encontré las cartas de ella. Una antigua amiga de muchos años que no volví a ver.

Durante las relaciones personales, siempre tendrá que haber desavenencias por una razón o por otra,  cierto es que nuestra primera actitud, es alejarse. Todos lo hemos hecho, porque no queremos salir heridos o porque simple y sencillamente ya no nos interesa la relación. Duele quizá, para ambas partes, y quizá para una parte duela más; tal vez para la que se siente traicionada, la que siente que su amor y lealtad no fueron valoradas, o no se le trató como merecía. ¿Quién puede medir eso? ¿Quién puede saber los sentimientos y las reacciones del otro? Las amistades son complicadas, sobre todo cuando hay intereses más allá de la propia amistad, que pesan más que la misma. Llámese, trabajo, familia, apariencias, etc.

Así son las relaciones. A veces pasan por períodos difíciles; a veces se acepta a las personas como son, con el paso de los años. A veces nos dejamos de hablar para darnos espacio, para sanarnos, para comprendernos a nosotros y al otro. A veces para entender que eso ya se terminó, o para volver con nuevos bríos. La clave sería la aceptación, el dejar fluir la vida y las circunstancias.

Uno cambia. No es lo mismo vivir una amistad y un cariño a los veinte, que a los cuarenta; uno piensa distinto a los setenta que a los cincuenta. Y mientras más tiempo pasa, uno se va encontrando uno con la madurez de los años. No sé si algún día nos reencontremos esa mujer y yo. No sé si alguna vez regrese esa amistad. No lo sé. En un momento, al volver a ver esas cartas, sentí mucho enojo y me sentí más traicionada aún. Incluso, rompí algunas de ellas, y fotos en las que estábamos juntas. Luego me arrepentí, y volví a guardar las cartas. Para las fotos fue demasiado tarde, aunque conservo algunas otras.

Aquí tengo mi cajón lleno de recuerdos. No guardo un resentimiento hacia ella. Ella tendrá sus motivos, incluso si sólo es el aparentar, lo acepto. Sin embargo, me gustaría pensar que todo sigue igual. Que seguimos siendo amigas. No sé si algún día regrese esa amistad. Por ahora, prefiero guardarla en mi cajón y dejar que la vida siga su curso. ¿Me duele? Sí, todavía. Las cosas se dan o no, y hay que aceptarlas. Desconozco por completo lo que sienta ella, quizá se sienta igual o peor al respecto, o quizá ya lo dejó atrás. Aunque siempre hay gente nueva en nustras vidas, también existe el recuerdo de las que se fueron.

La gente va y viene, las personas cambiamos. La vida siempre se mueve.

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Yo amig@s, quería compartir como siempre con ustedes, una de mis experiencias de vida.

En fin. Les dejo besos Literaios y de Arte.

 

 

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