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La inspiración según Julio Cortázar y mi experiencia con el proceso creativo.


 

 

Hola amigos de la red, deseando que estén bien durante estos días extraños, les platico que he pensado mucho en la idea de la inspiración, pero no en el sentido teológico de la palabra, sino, en la forma en la que podemos vivirla o no, algunos creadores plásticos o escritores; pues ahora me he sumergido en la lectura de «Abismos de papel, Los Cuentos de Julio Cortázar», del autor Alberto Paredes, quien en las primeras páginas del libro, habla de esto.

Cortázar, ciertamente tenía una postura teórica para hacer su obra, por otro lado, nos dice el autor, hablaba de que el cuento por surgir, era una masa oscura de la que tenía que liberarse, entonces sentía la necesidad de llevarla al exterior escribiendo, y es así como lograba el cuento.

Esa masa oscura que se describe en el libro como un desplazamiento de consciencia; era al mismo tiempo una intuición, una percepción del acto creativo por otra forma de consciencia de Cortázar, que a su vez, no era su propia consciencia. Estos entes que lo guiaban en el proceso de escribir; eran y no eran parte del discernimiento del autor. Ese trance, era sumergirse en un état second. En particular, siento que es así, pues cuando estoy muy concentrada en el acto creativo; de alguna manera que no sé explicar, busco en mi interior abrirme a la experiencia del proceso, y es entonces que llega esa clase de separación de mi yo, y cuando entra, sin darme plena cuenta, esa inspiración; no sé decir si como la masa oscura de la que habla Paredes, en mención a Cortázar; pero, bajo mi vivencia, es ese algo llamado inspiración. Pienso, que es en ese estado, en donde se gestan las mejores obras de arte universales.

La inspiración, esa intuición, ese algo, a veces entendido como cosa de naturaleza divina, emocional o un conocimiento no proveniente de la razón, eso de lo que hablaban Picasso, Freud, Jung, Herman Hesse, Simone de Beauvoir o Kafka, por mencionar algunos. Se sabe que el poeta Friedich Shiller alguna vez le dijo a Goethe, que uno de los objetivos del escritor, debía ser el de transformar una idea en una intuición ¡imagínense!

En mi experiencia la obra creada por esta musa, es la que vive per se ante el espectador, la que le dice algo sin necesidad de explicaciones ajenas a la obra misma; la que se convierte, por decirlo de algún modo, en un ser completo e independiente del artista, un ser casi vivo ante quien lo mira, pues emana un ánima o un ánimus junguiano; creo que la llamada obra de arte, proviene de esa inspiración que nace de un estado muy profundo del verdadero artista.

Amigos, ¿cuál es la opinión de ustedes? ¿Han vivido algo así durante su proceso creativo? Cuéntenme.

Sin más, espero que se encuentren bien en todo sentido y que no se desanimen con este encierro obligatorio que tarde o temprano terminará. Cuiden su salud y la de los demás. Abrazo fuerte. Nos vemos la próxima.

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El alma y el artista


Alma, Ánima, Nous, Pneuma, Ánimus...
Alma, Ánima, Nous, Pneuma, Ánimus…

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Alma, del griego ánemos- viento.

El alma es lo que «anima» de los latinos; que quiere decir «lo que tiene vida» (Hombre, animal, planta)

Es interesante saber cómo desde siglos atrás, se tenía nociones de algo llamado Alma. Plotinio, el griego, decía que los seres vivos, contenían un principio vital; lo que ahora conocemos como alma- aliento- ánimo- esencia- substancia, principio- consciencia-soplo y cosas así.

Plotinio propone tres aspectos que son: el alma, el alma relacionada con el cuerpo o un compuesto de ambos y trata de encontrar si estos aspectos, pueden achacarse al alma considerada en sí misma «alma pura»; trata de averiguar si el alma que habita un cuerpo viviente es asiento de las pasiones y si éstas, tiene su origen en la mezcla de cuerpo y alma. Se interesa por saber a quién se le deben atribuir las  sensaciones, ya que las pasiones; o son una  sensación, o son imposibles sin ellas. Quiere saber si el alma tiene las mismas sensaciones que el cuerpo, o si sus sensaciones, son diferentes y propias del alma. Y para él: Ser y Forma del alma son lo mismo.

Hay pocas culturas en la actualidad que hablan del alma o del espíritu; esa esencia que existe incluso en la comida, en los objetos, en las acciones ceremoniales y artísticas. Las culturas orientales como la japonesa, está muy inmersa en ello, fíjense por ejemplo en cómo cultivan sus flores; en como veneran las flores del cerezo, el ikebana, el bonsai; en cómo cultivan sus letras y la delicadeza de sus kanjis y su ceremonia del té; fíjense en cómo construyen sus casas con tanta armonía, minimalismo y naturaleza.

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Flores

Se dice que cuando el artista verdadero realiza arte, está trabajando con el alma, con el espíritu; él, ellas, ello, son las musas. Ese ser que domina al cuerpo y la mente, que posee todo, que lleva al artista a un estado casi meditativo, silencioso, monstruoso y creador; un estado de pasión, corporal, gestual; ser y forma; forma y ser que se unen para crear hoy y siempre; aunque como sabemos el arte en la antigüedad, era cosa de normas y reglas muy específicas y el acto de crear sólo pertenecía a Dios; sin embargo, el alma estaba impresa en las obras artísticas, y el poeta, era el único que en realidad creaba, él no tenía nada que ver con las reglas de imitación de la pintura y la escultura, por ejemplo.

Longino, (en cuanto a las letras), afirmaba que para ser artista, se necesitaba que el aspirante experimente emociones profundas, que tuviera además pensamientos sublimes y también leer a los grandes Maestros, que ya habían sido encontrados por las musas.

Han adivinado que las palabras de Longino, pueden aplicarse en la actualidad, a cualquier arte, el arte verdadero, el que es universal y que ha pasado las barreras del tiempo.

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¿Ustedes que opinan al respecto?

Como siempre mis amig@s, me despido dejándoles besos de arte y literarios.