Arte, Grandes del Siglo XX, Performance, Ters Wolf, Artista Visual, Escritora y Hacedora de Neosurrealismos

John Cage


Como muchos de ustedes seguro saben, John Cage (1912-1992), fue uno de los grandes creadores del siglo XX que ha influenciado tanto a las artes contemporáneas, a la poesía, así como a la música experimental y de propuesta de hoy día. No en balde, también trabajó con una de las grandes mujeres artistas más completas de nuestro tiempo: Yoko Ono.

Recordemos por ejemplo, su «Conferencia Sobre La Nada» en Incontri Musicali, en agosto de 1959, en la que expone una poesía en formato  horizontal con 48 cesuras, y una lectura rítmica que debe hacerse de izquierda a derecha y de manera natural según el habla normal del lector. La obra que ofrece, habla sobre la nada, los silencios, los materiales de composición que por sí mismos, son nada, pero que utilizados con una intención: la de la creación artística, lo son todo… Este poema, en un principio me apreció complicado, por la manera en que hay que leerlo. Pero conforme iba avanzando, me gustó mucho el tratamiento, el manejo, la estructura de los versos y la visual; y el tema de la nada respecto al todo. Me parece que contiene cierta filosofía zen y – o budista; en cualquier caso, es muy probable. John Cage, siempre me ha gustado por sus propuestas, a veces demasiado intelectuales o filosóficas; al punto de causar risa en los poco observadores. Ese es mi pensar. En fin, «La conferencia sobre la nada» fue expuesta por primera vez en el Artist’s Club, en el 49 ó 50; al término de la propuesta, el público tuvo seis preguntas. En 1960, cuando se presenta de nuevo, hubieron sólo dos, porque el público entendió, lo absurdo de hacer más, ya que las respuestas, entre otras sólo fueron las que siguen: Esa es una excelente pregunta, no quisiera echarla a perder con una respuesta… según el Almanaque de Los Granjeros, esto es Falsa Primavera o, No tengo más respuestas…

Recordemos también, sus «Formas del Silencio» en el que nos habla del silencio en la música y en el texto; del silencio como lenguaje, donde le silencio musical viene a ser un suspiro, o medio o un cuarto de suspiro, según la nota que lo describiera, y de todo ello, las formas que el oído tiene de escuchar cada uno de los silencios que Cage nos propone incluso un silencio disfrazado como ruido cotidiano. Nos habla también de los silencios cuando llevan una intención, como si de la voluntad de un ente vivo se tratara; y ¿por qué no habría de ser así…?

Ésto ya lo había propuesto de forma temprana. Miren la siguiente obra, llamada Water Walk.

Para alguien como yo, que no soy para nada experta, y ni siquiera conocedora de la teoría musical, pero, que me gusta toda forma de experimentación en las artes, creo que Cage,  fue un personaje que llevó las experiencias al límite.  No muchos entendieron a Cage; otros tantos como yo lo admiran; pero es un hecho que él fue uno de los grandes. Incluso, me atrevería a decir que en la poesía y las letras, él dio pauta para lo contemporáneo. ¿Qué piensan ustedes?

Y he aquí lo que se escuchó, cuando el silencio y el ruido, fueron parte de esta pieza musical 0’00» ó 4’33». ¡Por dios, Cage trabajaba con la experimentación al tope!  ¡Cualquiera podría pensar que ésto fue una locura! Luego entonces, si su pieza 4’33» es música o no, ya sería tema de análisis que deban tratar los expertos. Por mi parte sólo tengo la idea de que si no fuera tan intelectual y filosófico ver al silencio como parte del sonido, sobre todo en sus tiempos, o por lo mismo de la modernidad de sus tiempos; tal vez, también me reiría… Pero no ver las dos partes que conforman al sonido para crear o no una obra, cualquiera que sea su naturaleza;  sería tal vez como el plantearse al hombre sin su sombra; sin su parte oscura: Un ente incompleto sin la dualidad de lo existente.

Sin más mis querid@s tod@s, los dejo con estas reflexiones y les dejo también, muchos besos de arte y literarios. Hasta muy pronto.

Arte, Arte y Fotografía, Exposiciones, Performance

Yayoi Kusama en México


 

Los artistas japoneses contemporáneos, para mi gusto, se han caracterizado por tener un sabor inconfundible en lo abstracto, poético y conceptual y aunque aquí no ha llegado mucha obra en ese sentido como yo quisiera; cuando eso sucede, afirmo esta idea: su conceptualidad sobre el trabajo artístico, sobre la obra que proponen es; «la ida a otro planeta…» es en serio y literal: «entrar a otro mundo» . En este caso; al comenzar a recorrer la muestra de la que les hablaré a continuación; el corazón se exalta de alegría, (o por lo menos el mío) tanto en las salas de luces y espejos como en la de su pintura: los colores, las líneas y sus movimientos que te absorben, te comen te trasladan hacia los universos de la artista…  parece que los puntos, te salpican sí, de cierta obsesión por la unicidad de cada uno como individuo dentro de un universo de puntos y de tonos plateados y bolitas blancas como viruelas en un caballo, en un gato, en un bosque… Incluso entrar a la sala blanca, con sus acrílicos de gran formato, es una visión transformadora hacia sus universos.

 

Así pues, pocas exposiciones tan relevantes y memorables he visto en mis años de artista visual y de simple espectadora amante del arte. Hablo de la retrospectiva que presenta el Museo Rufino Tamayo de la artista Yayoi Kusama «Obsesión Infinita».

Yo conocí la obra de esta japonesa, a través de la web, hace algunos años y ya me había dejado maravillada por la propuesta plástica atrevida y conceptual que hizo durante los años sesenta y su obra como pintora. Alguien quizá comparable a ella, sea Yoko Ono, quien también creó vanguardia desde mucho antes de ser la esposa de Lennon.  Si conocen su obra, sabrán de lo que hablo; ya que ambas artistas han incursionado en el arte desde el performance, la fotorafía, lo conceptual, la abstracción y las letras entre otros.

Regresando a Yayoi Kusama, ¿sabías qué ella presidió la primera boda gay en 1968, y que colaboró con Louis Vuitton en la creación de ropa, accesorios e incluso instalaciones en escaparates de las conocidas tiendas de Vuitton en Nueva York, durante el 2012? ¿Sabías que a la fecha vive en un hospital psiquiátrico por convicción?

Pregúntome yo entonces: ¿Será qué ella en verdad está tan terriblemente cuerda y lúcida y por ello se aleja de los «normales» de nuestra sociedad actual?

Al ver su trabajo me recuerda un poco también a la del pintor Martín Ramírez, por la obsesión en las líneas y por lo del psiquiátrico; aunque Ramírez padecía de esquizofrenia; nada que ver con las obsesiones y locuras de Kusama.

Aquí les dejo uno de los videos más representativos de sus inicios.

Sin más, los que puedan y así lo dispongan, dense un tiempo para asistir a la expo, para mí, hasta ahora, la mejor del año; lo mismo no se la pierdan si llega a sus países, es una experiencia inolvidable y muy, pero muy grandiosa para el alma, el corazón, la mente y sea dicho de paso; para los ojos.